Sí, he de reconocerlo: cada vez que recuerdo cómo el gran proyecto de mi vida -exceptuando, claro, la conquista de Monica Belluci- se vino a pique, vuestro humilde chico tecnológico sufre terrible espasmos en el alma. Tal proyecto era (y sigue siéndolo, maldita sea) la que prometía establecerse como web definitiva en toda la Red: mortalgalaxy.com.