Anoche nos juntamos una pandilla para cenar, reírnos, beber y conocernos un poco más. La noche fue larga -para unos más que para otros-. Hubo de todo, incluso alguna nostalgia por huecos susceptibles de ser rellenados. Pero esa es otra historia. Quizás lo mejor, al margen de la compañía, las clases de baile de Ferendus. IMPRESIONANTE.