Cuando el director Fabián Bielinsky estrenó Nueve Reinas contó en algún reportaje que iba a las salas de cine a ver cómo reaccionaba la gente frente a su película. Se sentaba en la primera fila, de espaldas a la pantalla, para verle la cara a los espectadores. Así comprobaba, o no, la eficacia de los chistes, los momentos de tensión y los efectos que buscaba con su