La batalla está declarada. La tensa armonía entre la “prensa tradicional” y las nuevas experiencias de distribución de los contenidos se terminó. No es casual el momento elegido para la contienda: empresas periodísticas en crisis, modelos de negocios que son puro fracaso, miles de despedidos de periodistas y recortes de todo tipo. Es decir, el tema es el negocio, el