Sí, la historia parece sacada de un tabloide amarillista americano pero parece que es real. Aparentemente el empresario inglés Andrew Cheatle perdió su Nokia 1600 durante una visita a la playa (vaya a saber uno cómo, aunque no viene al caso) y una semana después su novia recibió una llamada desde el número del móvil desaparecido.