Este lunes, entre los diversos temas sobre los que hablamos Anghara y yo en Pontevedra, surgió el de las causas del auge del nazismo en Alemania. Lo ocurrido con Hitler es, desde luego, un ejemplo claro de hasta qué punto una democracia se puede ir al garete bajo el empuje de los liberticidas. Eso fue lo que ocurrió en las postrimerías de la República de Weimar, cuando totalitarios de uno... moreEste lunes, entre los diversos temas sobre los que hablamos Anghara y yo en Pontevedra, surgió el de las causas del auge del nazismo en Alemania. Lo ocurrido con Hitler es, desde luego, un ejemplo claro de hasta qué punto una democracia se puede ir al garete bajo el empuje de los liberticidas. Eso fue lo que ocurrió en las postrimerías de la República de Weimar, cuando totalitarios de uno y otro signo se unieron para echar abajo un régimen que ya de por sí tenía bastantes carencias en términos democráticos. Para arrojar luz sobre esto, ahondaré a continuación en un tema que ya apunté en septiembre del año pasado y sobre el que os prometí entonces que escribiría un artículo: la estrategia de acercamiento de los comunistas alemanes a los nazis en las vísperas del ascenso de Hitler al poder. view page