Ir a Las Cruces muy temprano en busca del antipoeta de noventa y cinco años era una obsesión más que un capricho. Por amigos sabía que en noviembre del año pasado, 2008, varios escritores asistentes al festival Chile Poesía fueron al balneario a visitar la tumba de Vicente Huidobro. Al organizador del encuentro se le ocurrió llamarle a Nicanor Parra y decirle : “Nica, ando aquí en Las... moreIr a Las Cruces muy temprano en busca del antipoeta de noventa y cinco años era una obsesión más que un capricho. Por amigos sabía que en noviembre del año pasado, 2008, varios escritores asistentes al festival Chile Poesía fueron al balneario a visitar la tumba de Vicente Huidobro. Al organizador del encuentro se le ocurrió llamarle a Nicanor Parra y decirle : “Nica, ando aquí en Las Cruces con algunos nadaístas colombianos que te quieren saludar.” Cuando abrió la puerta el anfitrión se sorprendió de hallar a los nadaístas en una sola persona muy sonriente, Jotamario Arbeláez, y a una cuadrilla de quince poetas de diversas nacionalidades. Desconozco la crónica del suceso, pero narran que preguntó por cada uno de los miembros del movimiento nadaísta, incluso de su creador, Gonzalo Arango, muerto hace ya treinta y tres años, como si se tratase de jóvenes rebeldes en activo. “Qué viejo tan divino, estaba fresco y lúcido como un sardino (joven)”, me contó alguna vez Arbeláez. view page